EL BDSM

Publicado por: Gus Dolce Love En: Salud Sexual En: Comentario: 0 Visualizaciones: 108

Introducción al BDSM

El BDSM es una práctica erótica o sexual, que a su vez, consta de otras cuatro y de las cuáles recibe su nombre por sus iniciales Bondage, Dominación, Sado y Masoquismo.

Precisamente se conoce cómo BDSM, porque engloba la práctica combinada de las otras cuatro, en mayor o menor medida. Esta práctica, aunque proviene de la más remota antigüedad cómo veremos ahora, se ha hecho especialmente conocida y más "asequible" para cualquiera, a raiz de los estrenos de las famosas películas de la saga "50 Sombras de Grey" que las han acercado al gran público a través de la gran pantalla.

El bdsm que suele practicar cualquier pareja o persona normal, y cuando digo normal me refiero a personas, la gran mayoría, a las que les atrae un bdsm "light", por decirlo de alguna manera, es decir, que no va más allá de unas prácticas "suaves", es al que me voy a referir mayormente en este artículo. Sin embargo, los más fieles seguidores de esta doctrina, ni siquiera consideran bdsm a este tipo de práctica tan "suave" porque ellos necesitan llevarlo a sus extremos más radicales.

Cómo digo, el bdsm que nos puede atraer a casi todas las personas en mayor o menor medida, consiste en llevar a cabo fantasías, que generalmente consisten, básicamente, en la inmovilización de nuestro compañero, o la nuestra propia, mediante unas sencillas esposas o cuerdas, para dejarlo a nuestra merced y poder "torturarlo" de placer a nuestro antojo hasta que nos suplique que le dejemos alcanzar el orgasmo. También lo solemos acompañar de un vendaje en los ojos para que nuestra "víctima" no pueda ver ni predecir lo que le vamos a hacer y algún otro objeto con el que acariciar el cuerpo, con lo que aumenta enormemente la excitación y sobre todo las sensaciones.

La palabra Bondage, precisamente viene del francés que significa esclavitud o cautiverio. El deseo sexual a través de la inmovilización de una persona, proviene de echo de la antigüedad. En Oriente, por ejemplo, los guerreros japoneses acostumbraban a inmovilizar a sus prisioneros y castigarlos mediante prácticas sexuales. Esta práctica recibía el nombre de Hojojutsu. También en Japón, se practicaba el Kinbaku bi, que era una forma de encarcelación que se desarrolló entre 1400 y 1700 d.c. y que derivó después en el Shibari, a la que se le atribuía un sentido erótico y artístico, y que consistía en mantener a los presos inmovilizados y desnudos.

En Occidente, sin embrago, proviene de algunas de las torturas que practicaba la inquisición en la edad media a los reos y de las que se han copiado algunos elementos como la "Cruz de San Andrés", los grilletes o las mordazas, para incorporarlos al bondage.

Generalmente, el bondage, genera en casi todas las personas unas fantasías sexuales y una gran excitación, al imaginarnos a nosotros mismos o a otra persona sometidos totalmente a nuestra merced y poder disfrutar de su cuerpo como nos plazca, por supuesto, siempre dentro de unos límites previamente establecidos o supuestos por ambas partes.

Y precisamente por la excitación o placer que produce el estar en una situación así, es por lo que estas cuatro prácticas están tan ligadas entre sí y se engloban como una sola que las abarca a todas. Dependiendo del papel que queramos llevar al hacer realidad nuestra fantasía, o simplemente, salirnos de la rutina habitual, aparte de realizar bondage en el momento que inmovilizamos o nos inmovilizan, asumiremos el papel de Dominación (o sea dominante), si somos los que inmovilizamos y tenemos el "poder" sobre el otro o Sumisión, es decir, sumisos, si por el contrario estamos en el lado del inmovilizado y nuestro cuerpo está a merced del dominante. Este papel, el de sumiso, según como se desarrolle o más bien según nuestras necesidades, puede desembocar además en Masoquismo, si además de disfrutar con la idea de estar inmovilizados frente a otra u otras personas que tienen el control sobre nuestro cuerpo, queremos ir un poco más allá y disfrutar sufriendo algún tipo de "daño" físico.

Por el contrario, los que disfrutan con el dolor o sufrimiento ajeno se conocen como Sádicos que reciben este nombre por el Marqués de Sade, al que se le atribuyeron crímenes y escandalos relacionados con prácticas sexuales poco "ortodoxas" como violaciones, orgías en las que morían prostitutas además de obras literarias en las que escribía sobre los mismos temas. Aunque parece ser que con el paso de los siglos y tras haberse investigado a fondo su biografía, tales actos fueron muy exagerados en su época sobre todo por la fuerte moral social y religiosa de la época. Pero esto no ha impedido que el término "Sadismo o Sádico" haya cambiado su nombre y definición.

Cómo decía al principio, hoy en día se ha puesto muy de moda el BDSM entre la gente "normal",en parte, sobre todo, gracias a las películas de la saga "50 sombrsa de Grey" y eso ha hecho que aumente considerablemente la venta de artículos dedicados a ésta práctica. De hecho, incluso hay una marca de productos con el nombre de la saga, en la que podemos encontrar desde sencillas balas vibradoras hasta cuerda para inmovilizar o incluso corbatas o reglas de plástico para azotar a nuestra "víctima".

Desde luego, la práctica de estas parafílias, llevadas a cabo por personas a las que realmente les gusta llevarlas a sus extremos, dista mucho de las acciones "light" que pueden  hacer habitualmente más o menos las demás personas, cómo puede ser inmovilizar a su pareja atándola a la cama o amordazándola o cualquier otra cosa que ya he explicado anteriormente. Estas personas realmente disfrutan con el dolor físico propio o ajeno, llegando por ejemplo a atravesarse zonas más o menos eróticas, como los pezones o los labios vaginales con agujas hipodérmicas. O permitir que las azoten hasta el punto de sangrar entre otras muchas cosas con las que realmente sienten placer o cómo mínimo excitación hasta el punto incluso de alcanzar orgasmos a través del dolor, lo que muchas veces las lleva a querer ir siempre un poco más allá.

En cualquier caso y resumiendo, lo importante siempre es disfrutar de nuestra sexualidad, tengamos los gustos que tengamos y sobre todo no sentirnos mal o "raros" por tener esos gustos. Y por supuesto, no olvidemos que tenemos que intentar escapar de la rutina sobre todo en las parejas estables, con lo que estos "jueguecitos" son ideales para pasar un rato divertido y sobre todo muy erótico y disfrutar lo más posible del sexo.

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